Entre el ochenta y el noventa por ciento de la información que recibimos, nos llega a través del sentido de la vista. Este hecho es particularmente esencial en los primeros años de vida, instante en el que la persona efectúa aprendizajes esenciales en su desarrollo.

Cuando el sentido de la vista no marcha como debería y, sobre todo, cuando el pequeño medra con inconvenientes visuales no detectados y no corregidos, el peligro que tiene de sufrir contrariedades de aprendizaje, aumenta.

Con la intención de determinar los inconvenientes visuales de los pequeños españoles, se ha llevado a cabo el informe “El estado de la salud visual infantil en España”, efectuado bajo la iniciativa Ver para Aprender, actividad de concienciación y revisión en materia de salud visual infantil, desarrollada por la asociación Visión y Vida.

¿De qué manera se ha llevado a cabo el trabajo?

Más de mil quinientos ópticos-optometristas han ofrecido conversas informativas y revisiones gratis a pequeños de entre seis y doce años, de más de cinco mil institutos, pertenecientes a quinientos veinticinco ayuntamientos españoles. En palabras de Salvador Alsina, presidente de Visión y Vida, “Nuestra asociación lleva años exponiendo la necesidad de que se efectúen en España ideas que procuren enseñar y mentalizar en la relevancia de efectuar un cuidado precautorio de la visión, en todas y cada una de las etapas de la vida, para disminuir al mínimo el alto costo social que estos inconvenientes pueden producir en nuestro país: inconvenientes educativos (descalabro escolar y bajo desarrollo académico), falta de competitividad (mal desarrollo profesional), accidentes y enfermedades en la etapa adulta (inconvenientes retinianos, glaucoma, DMAE, cataratas, etcétera)”.

El dieciocho con ocho por ciento no ve bien, ni de lejos ni de cerca

El trabajo ha incorporado pruebas de screening visual que van alén de la simple evaluación de la agudeza visual de lejos. Estas pruebas están diseñadas para diagnosticar hasta el noventa y cinco por ciento de los inconvenientes visuales. Si un menor ha fallado en uno de los 5 aspectos valorados, existen grandes posibilidades de que cuente con un inconveniente que interfiera en su desarrollo; con lo que debería someterse a un examen visual completo.

Los datos compendiados muestran una realidad preocupante:

Prácticamente la mitad de los menores participantes (el cuarenta y nueve con tres por ciento ), ha fallado, por lo menos, una prueba.
2 de cada diez pequeños (el veinte con tres por ciento ), han fallado en 2 o bien más pruebas.
Cuando se pregunta a los menores, uno de cada 5 pequeños (el dieciocho con ocho por ciento ) asevera que no ve bien, ni de lejos ni de cerca. Esta cantidad aumenta a uno de cada 3, en aquellos menores que presentan un peor resultado académico.
El veintiseis con siete por ciento de los pequeños tiene inconvenientes asociados a las labores en distancias cortas (lectura, escritura y empleo de pantallas).
El setenta y 2 con dos por ciento de los progenitores piensa que sus hijos ven adecuadamente. Esto quiere decir que uno de cada 5 pequeños puede tener un inconveniente visual no resuelto, al tiempo que solo uno de cada 4 familias sospecha que esto ocurre.
¿Por qué razón los pequeños no asisten a revisiones visuales?

Si bien lo recomendado es que los pequeños asistan a revisiones visuales a los seis meses de vida y, si ya antes no se advierten anomalías, a los seis años de edad, solo un treinta por ciento de los pequeños menores de 7 años ha sido sometido a un examen visual. Conforme con el estudio, esto se debe, eminentemente, a que la familia espera que sea el pediatra quien advierta el inconveniente y, asimismo, a que muchas familias lamentan la carencia de información proveniente del sistema nacional de salud y su desconocimiento sobre la posibilidad de asistir a un centro óptico para solventar sus inconvenientes.

Indefensos frente a la nueva pandemia europea

Conforme las palabras de Alsina: “Existe una enorme despreocupación por el cuidado de la visión, no solo en España, sino más bien en toda Europa. En un instante en el que inconvenientes como la miopía empiezan a considerarse la “nueva pandemia europea”, puesto que cerca de la mitad (cuarenta y siete por ciento ) de los jóvenes de entre veinticinco y veintinueve años son miopes y que las tasas de inconvenientes visuales han aumentado drásticamente en una sola generación (Escandinavia ha pasado de un diez por ciento a un cincuenta por ciento ), debido al desarrollo de nuevas tecnologías y la minoración de actividades en el exterior, observamos de qué manera -pese a que ocho de cada diez familias coincide en la necesidad de que los menores asistan periódicamente a sus revisiones visuales- solamente tres de cada diez pequeños menores de siete años ha sido sometido a un examen visual”.

Tener una buena visión es singularmente esencial en la niñez. No obstante, a pesar de que los hábitos actuales (como la proliferación del empleo de dispositivos con pantalla y la minoración de actividades en el exterior), favorecen la aparición de inconvenientes de vista, un elevado número de pequeños no asisten a las revisiones visuales recomendadas.